Cultura alemana

Objetos de la cultura popular en la RDA


El 3 de octubre se celebra en Alemania el día de la reunificación. En 1989 el muro cayó y, con él, todas las restricciones vigentes hasta la fecha. La gente pudo viajar libremente del este al oeste y muchos de los símbolos de aquella época fueron destruidos u olvidados. Otros, en cambio, pertenecen a la memoria colectiva de esos años y se han convertido en objeto de culto.

 Das Sandmännchen

Sandmännchen en su 25º cumpleaños

Este curioso personaje se hizo popular durante los años sesenta y acompañó a la cama durante décadas a los niños de la Alemania del este. Cada tarde, a las 18.50 horas, se emitía en televisión un nuevo capítulo del hombrecillo de arena que, según el cuento de Hans Christian Andersen, echa arena mágica en los ojos de los peques para que puedan dormir.

La serie estaba realizada realizada con la técnica del stop motion y contaba historias de la vida cotidiana, viajes y aventuras. Aunque también mostraba logros de la Alemania socialista como la fabricación de vehículos o naves espaciales.

Lo curioso es que, sólo tres días después de la emisión del primer capítulo de Das Sandmännchen, la Alemania del oeste lanzó una serie similar llamada Unser Sandmännchen cuyo protagonista y objetivo era los mismos.

Tras la reunificación la serie también se unificó y, en la actualidad, continúa emitiéndose en el canal infantil Kika bajo el nombre que se usaba en la República Federal Alemana. 

Imagen: Wikipedia.

Der Trabant (Trabi)

Trabant 601

Desde 1957 fue uno de los símbolos más conocidos de la RDA. Se trataba de un auto pequeño y moderno, fabricado con resina o plástico y en el que cabían cuatro personas. Además, disponía de maletero y su precio era algo más barato que el resto de coches que podían comprarse en el resto de la Alamenia oriental.

El principal problema era el tiempo de espera. Si se quería adquirir un Trabant, había que apuntarse a una lista y permanecer en ella durante unos 15 años. Otra opción, más rápida, era comprarlo en el mercado negro, pero era más cara.

La vida de este tipo de vehículos llegó a alcanzar los 28 años en parte, por los cuidados que sus dueños le dedicaban. Puede que, en parte, debido al tiempo que tuvieron que aguardar hasta tenerlo.

Este tipo de coches se vendió también a otros países comunistas y se llegaron a fabricar diferentes modelos. Dejó de producirse en 1991 y hoy se ha convertido en un objeto de culto que se exhibe con orgullo por la carretera.

Imagen: Wikipedia.

Die Digedags

Dig, Dag y Digedag fueron los tres protagonistas de la revista de cómics MOSAIK. Editada por la Repúbica Democrática Alemana (RDA) entre los años 1955 y 1975 die Digedags tuvo más de 200 entregas agrupadas por destinos como Roma, Asia o América. En cada uno de ellos, los tres personajes podían hacer viajes en el espacio y en el tiempo viviendo aventuras con la gente que encontraban en esos lugares.

Pese al tiempo que ha pasado desde su última publicación, los más nostálgicos pueden navegar un poco en la red y encontrar alguno de los ejemplares de este cómic de Hannes Hegen.

Imagen: vía Google.

 

Das Ampelmännchen

Los dos muñecos: en rojo y verde

Hoy, el hombrecillo del semáforo, se ha transformado en un souvenir más. En Berlín es común encontrar tiendas dedicadas a este muñeco que aparece impreso en objetos tan diversos como tazas, fundas de móvil o calcetines. Pero también hay objetos con su forma como gomas de borrar o esponjas. Casi cualquier cosa que se pueda imaginar.

Das Ampelmännchen apareció por primera vez en 1961 y su diseño se le otorga al psicólogo alemán Karl Peglau. Peglau quería cambiar los colores de los semáforos tradicionales porque afirmaba que los ciudadanos daltónicos no podían diferenciarlos. Tras numerosas propuestas creó las figuras del Ampelmännchen, cuyas formas hacen que no sea necesario ver si están en rojo o verde para saber qué hacer.

Con la reunificación, los semáforos de la zona oriental comenzaron a retirarse y sustituirse por otros similares a los de la zona occidental. Pero pronto surgieron los primeros movimientos que pedían mantenerlos como un símbolo del régimen fallido y  de la nostalgia de algunos objetos del este (Ostalgie).  Las peticiones populares no sólo frenaron la retirada si no que consiguieron que se instalaran nuevos Ampelmännchen por toda la zona este de Berlín. Así que, si alguna vez viajas a la ciudad y no sabes en cuál de las partes estás, sólo tienes que buscar un semáforo para ubicarte.

Imagen: Wikiedia.

¿Qué otros símbolos de la cultura popular de la RDA conocéis?

Imagen de portada obtenida de Wikipedia.

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