MÜNSTER

El Überwasserfriedhof de Münster

La ciudad de Münster está llena de pequeñas reliquias. Además de los restos de la antigua muralla que rodeaba la ciudad, se pueden visitar viejos cementerios, completamente integrados en el nuevo urbanismo y por los que la gente puede pasear o sentarse a leer. Uno de ellos es el Überwasser-Friedhof.

Su construcción data del siglo XIX y en él se enterraban a los militares de alto rango y a los eruditos de la época. Algunas de las tumbas más llamativas pertenecen a los generales Freiherr Ludwig Roth von Schreckenstein y Heinrich Wilhelm von Horn.

La tumba del general Ludwig Roth von Schreckenstein
La tumba del general Heinrich Wilhelm von Horn

Un poco de historia

A finales de febrero de 1780, el ministro Franz von Fürstenberg publicó la prohibición de enterrar cadáveres dentro de la ciudad de Münster. Por ello, los sepelios junto a las iglesias parroquiales o los hospitales dejaron de realizarse. Esta medida fue promovida por el obispo de Münster y, en parte, atendía a aspectos sanitarios que buscaban alejar las tumbas de las zonas habitadas y, sobre todo, de los pozos de agua.

De esta manera y aprovechando la demolición del antiguo muro y el foso (actualmente convertido en die Promenade) comenzaron a crearse nuevos camposantos. Pero poco a poco fueron agotando su capacidad. El último entierro celebrado en estos cementerios de nueva construcción data de mayo de 1808 y se realizó en el cementerio perteneciente a la Überwasserkirche (también conocida como Liebfrauen-Überwasser) que, ese mismo año, cambiaría su ubicación hasta la zona norte de los jardínes del Schloss, donde se encuentra en la actualidad bajo el nombre de Überwasserfriedhof. 

En una extensión de dos acres de tierra, el cementerio continuó en funcionamiento hasta el siglo XX. Y, aunque sus lápidas ya no están visibles, en el Überwasserfriedhof de Münster descansan otras reconocidas figuras de la época como el filósofo Johann Georg Hamann, el político y estadista Franz von Fürstenberg o el pedagogo Bernhard Overberg.

En 1926 la administración decidió convertir el cementerio en un parque municipal, con un lago y senderos para pasear. A pie. La circulación de bicis está prohibida. Sin embargo, algunos visitantes acceden con ellas haciendo caso omiso a la señalización que hay en la entrada.

Pero durante la II Guerra Mundial gran parte de las tumbas y caminos del Zentralfriedhofes fueron destruidos. Así que el Überwasserfriedhof volvió a utilizarse como camposanto, para poder enterrar a las víctimas del conflicto. Entre los años 1945 y 1947 se celebraron 625 funerales.

Después de la posguerra todavía había lápidas individuales disponibles, pero nadie hizo uso de ellas. El Überwasserfriedhof de Münster quedó entonces dividido en tres partes. La primera de ellas fue la ampliación de la calle Wilhelmstrasse, que invadió parte de la zona verde del cementerio. Otra, fue la creación de dos parques infantiles en el noroeste y el sureste del cementerio, respectivamente. Y, por último, y la zona de paseo, con las antiguas tumbas y senderos, tal y como se planificó en 1926.

El Skulptur-Projekte en el Überwasserfriedhof

Cada diez años se organiza en Münster el Skulptur-Projekte, un festival de arte contemporáneo y alternativo en el que los artistas tienen que integrar sus obras en la ciudad. Aunque la idea original era que esas expresiones artísticas tenían que reivindicar algún aspecto significativo de la cultura Münsteraner, el objetivo principal se ha ido diluyendo, primando únicamente la expresividad plástica e interpretativa de cada proyecto.

El primero de los artistas que expuso en el Überwasserfriedhof  fue el escultor y poeta escocés Ian Hamilton Finlay quien, en 1987, presentó un epitafio para la escritora alemana Annette von Droste-Hülshoff, muy querida en la región. La tabla de arenisca está anclada a un álamo y en ella puede leerse la siguiente frase: „Meine Lieder werden leben, wenn ich längst entschwand “, una aparente crítica del culto hacia los muertos. Durante la poda de árboles de 2016 tuvo que ser descolgada y estuvo una temporada en el museo al que pertenecía. Aunque, sin duda, la anécdota más relevante de este monumento fue el robo sufrido durante el mismo año en el que estaba expuesto. Por suerte, apareció en 1992, sin ningún desperfecto y, tras ser adquirida por el Westfälisches Landesmuseum, puede seguir contemplándose por encima de la tumba del general Ludwig Roth von Schreckenstein.

El año pasado, le llegó el turno al artista centroafricano Hervé Youmbis. Con sus “Máscaras Celestiales” planteaba una crítica a la globalización y obligaba a los visitantes a elevar su mirada hacia arriba. Algo que generalmente no acostumbra a hacerse cuando se visita un cementerio.

Sin duda, el uso actual del Überwasserfriedhof de Münster es una peculiar forma de integrar en la vida cotidiana un lugar lleno de tabúes para muchos.

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